La Historia de Chile comienza en el Valle de la Posesión, Copiapó

La historia de Chile comienza en el Valle de la Posesión con el pendón de Castilla en lo alto (Copiapó, 1540)

El diccionario de la lengua de la Real Academia Española, define prehistoria como aquel período de la humanidad anterior a todo documento escrito y que sólo se conoce por determinados vestigios, como construcciones, instrumentos, huesos humanos o de animales, etc. Contrario sensu, la historia tendría como elemento diferenciador la escrituración, luego, si hay escrituración, hay historia. Sabemos que los pueblos prehispánicos fueron ágrafos, con lo que es forzoso concluir que la historia comienza con el inicio de la conquista del imperio hispano, en lo que hoy es nuestro país. 

El pasado influye en nosotros, pero nosotros ya no podemos influir en el pasado. Nosotros podremos influir en las generaciones futuras, si dejamos reliquias o testimonios, pero no ellos en nosotros. En esto consiste (entre otros aspectos) el “hacer” histórico. Así lo expone el filósofo Gustavo Bueno Martínez: “las generaciones pretéritas se encuentran, mediante la escritura, relacionándose con nosotros —el punto de referencia— de la misma manera que nos relacionamos nosotros con nuestros contemporáneos. O nosotros con nuestra descendencia futura. Estos mecanismos, en cuanto realizan una forma operatoria —no metafísica— de identidad completamente nueva, abren también un espacio nuevo para la conciencia, el espacio en que consiste la Historia.” Así podemos inteligir los hechos históricos y hazañas (res gestæ) situados en el presente, recibiendo del pasado y quizá influyendo en el futuro.

Una de las muchas virtudes del imperio hispano, es la imperiosa costumbre de dejar registro “fidedigno” de todo cuanto acometían. Esos registros nos permiten, en el presente, tener claridad del momento vivido. Así ocurrió con el llamado “Valle de la Posesión”, actual Copiapó. De acuerdo a las “Crónicas de Vivar”, disponibles en forma gratuita en el sitio de Memoria Chilena (http://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-8175.html), Tomo 2 páginas 20 y 21, se consigna la hazaña —hecha en nombre de s.m. el Rey don Felipe II, el prudente— del hidalgo extremeño y General don Pedro de Valdivia: “En jueves, xxiv días del mes de octubre de nuestra salud de mil quinientos y cuarenta, ante un escribano del rey que en el real venía, el general tomó posesión en nombre de su majestad. Hizo las diligencias que en tal caso se requerían, que son ciertas ceremonias hechas en esta forma: armado general de todas armas y su adarga embrazada en el brazo siniestro y la espada en su mano derecha y alta, cortando ramas y levantando ciertas piedras, moviéndolas de una parte a otra, diciendo en alta voz que emprendía y emprendió, y tomaba y tomó posesión en aquel valle de Copiapó en nombre de su majestad, ansí de aquel valle e indios de él como de toda la gobernación que de allí en adelante tenían; y que si alguna persona o personas había que se lo contradijese o defendiese, que él se mataría con tal persona o personas y, para efectuarlo, salió a un campo que vecino tenía a esperar al que quisiese salir, diciendo que lo defendería lo que decía con su persona y armas a pie y a caballo como de mandárselo quisieses. Si necesario fuere, perdería la vida en servicio de Dios y de su majestad, y pidiolo por fe y testimonio del escribano, el cual así se lo dio.”

También disponible en el citado sitio web, se encuentra la obra de Carlos María Sayago, escrita en 1874 (http://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-9278.html) en donde leemos p. 36 y ss.: (…) luego hizo Valdivia colocar una cruz de madera en un sitio prominente, instituyó por escribano  de la expedición a don Luis de Cartajena, formóse la tropa ostentando sus uniformes militares y sus relucientes armas y los sacerdotes entonaron el Te Deum, tras lo cual tronó la artillería, redoblaron los tambores y atabales y prorrumpieron los expedicionarios en aclamación de alegría; en seguida el conquistador, con la espada desnuda en una mano y el pendón de Castilla en la otra, dió con aire marcial unos cuantos paseos por el sitio y declaró posesionado el valle, en nombre del rey y por ser el primer territorio lo denominó Valle de la Posesión.

Colaboración: René Navarro Albiña, Copiapó.