Reproducimos entrevista del historiador mexicano, Miguel León-Portilla al diario El País de España.
Que Miguel León-Portilla escriba versos en náhuatl no es ninguna excentricidad. Este historiador mexicano es la principal autoridad en la lengua de los aztecas, que se extendió desde Oregón hasta Centroamérica y que hoy hablan dos millones de personas. A la cultura náhuatl y a los pueblos precolombinos se aproximó León-Portilla hace seis décadas, y a ellos les ha dedicado su vida. La Universidad de Alcalá de Henares le ha otorgado un doctorado honoris causa.
«De los nahua nos queda huella en las fórmulas de cortesía, en los circunloquios, la visión del mundo, la dieta del maíz, la farmacología, los cientos de nahuatlismos…», comenta el profesor. Una treintena de esas palabras ha cruzado el Atlántico. Chocolate, por supuesto, y aguacate, tomate o cacahuete, pero también hule, petate, petaca… Leer más
Esta es la primera efeméride que deberíamos recordar anualmente en nuestro país, la epopeya de
Becerrillo de raza Alano español fue adiestrado en la Isla de La Española, que por aquel entonces era un enclave geográfico bajo dominio español en el que los perros de presa tradicionales españoles, los alanos, se entrenaban con fines militares. En el año 1511, Becerrillo abandonaría la Isla de La Española para dirigirse a la Isla de San Juan junto con su amo Sancho de Aragón, aunque cierto es que algunos cronistas también lo han relacionado con el conquistador Diego de Salazar. Tenía dicho perrazo la dudosa habilidad de distinguir entre indios aliados o enemigos. Cuando lo soltaban entre grupos de indígenas cogía con su boca el brazo del rebelde, sin equivocarse y tiraba de él para capturarlo. Ni decir que el que se restía, moría.
Se cuenta que un día, el capitán Diego de Salazar pretendió mofarse de una anciana indígena y divertir a los soldados. Le entregó un mensaje para que lo llevara a varias leguas de distancia y cuando la anciana se encontró todavía cerca lanzó a Becerrillo contra ella. La mujer al ver a esa fiera infernal avalanzarse contra ella se sentó y levantando el mensaje le dijo en su lengua; » Señor perro no me haga mal que llevo un mensaje para los cristianos». El perro se detuvo, 



