Vale la pena destacar a estas mujeres que contribuyeron con sus sacrificios y su legado forjaron el espíritu de nuestro país.
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1) Inés de Suárez, conquistadora; fue la primera mujer castellana en la conquista de Chile, acompañó a don Pedro de Valdivia en la ruta para fundar Chile y sus ciudades; demostró su valentía y aplomo en múltiples ocasiones, es con todo derecho fundadora de la nación chilena. Su acción más destacada fue durante la defensa de la recién fundada ciudad de Santiago el 11 de septiembre de 1541, durante el ataque del cacique Michimalongo.
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2) Inés de Bazán y 3) Elvira Cabezas, valientes mujeres que se destacaron en la defensa en Chiloé durante el ataque y ocupación de Santiago de Castro por el infame corsario neerlandés Baltazar de Cordes, la cual fue ocupada el 16 de abril año 1600.
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4) Sor Tadea de San Joaquín (García de la Huerta), primera poetisa chilena Convento Carmen Bajo. Se destacó por sus poemas inspirados en sus vivencias de unos de los temporales más grandes que vivió Santiago, y que en junio de 1783 produjo una gran riada del río Mapocho el cual casi les cuesta la vida a las monjas de dicho convento, que aún existe.
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5) Mencía de los Nidos, fue una destacada conquistadora de Chile, que destacó por su valentía en uno de los innumerables ataques indígena a Concepción, se cuenta que el gobernador ordenó evacuar la ciudad, pero ella estando enferma tomó las armas para defender la ciudad.
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6) Catalina de Erauso, La Monja Alférez, es una de las más particulares de todas las mujeres de la historia de Hispanoamérica. Fue la única mujer con permiso papal para ser hombre en plena época de la conquista de Chile. Fue monja novicia, militar, pendenciera, un personaje increíble para su época.
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7) Ana María de Toledo Mejías, heroína de Chillán, en el sitio de esa ciudad el 13 de septiembre de 1598 luchó cuerpo a cuerpo defendiendo su ciudad, y animando al resto a hacer lo mismo. Al verse gravemente herida e imposibilitada para seguir luchando, cogió a su pequeña hija y junto a ella se posesionó de una choza, le prendió fuego prefiriendo morir a ser esclavizada y vejada por los indígenas.
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8) Sor Úrsula Suárez y Escobar (1666-1749), poco se sabe de su primera infancia salvo que llegó al mundo en su casa en manos de una matrona casera y que fue hija de criollos acomodados económicamente. Asimismo, las crónicas cuentan que –en forma muy excepcional a su época– la niña aprendió a leer y a escribir, sin haber asistido a escuela alguna, cosa que, por lo demás, estaba vetada para las mujeres en el siglo XVII. ¿Sería ello un presagio de su enclaustrada, aunque fecunda vida posterior que terminó ubicándola entre las escritoras más significativas del Chile Virreinal? Su obras es comparable con Sor Juan Inés de la Cruz, destacadisima escritora y poetisa periodo virreinal.
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9) Sor Laura de Oliva, primera priora del monasterio de Santa Rosa de Lima (calle Rosas en Santiago) y prima de Santa Rosa de Lima. Su labor en la evangelización fue muy destacada y querida por la comunidad.
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Al finalizar ese su desempeño militar fue reconocido y recompensado con minas de plata en el cerro de Porco (Potosí), y tierras en el valle de la Canela (Charcas). Cercana a esta encomienda estaba la parcela asignada a la viuda de un militar, Inés Suárez, con quien estableció un vínculo íntimo, a pesar de estar casado en España.
Llegan noticias inesperadas. Alonso Corona, jefe de la guarnición de Purén, advierte sobre un inminente levantamiento de los indios, y pronto los chasquis informan que Tucapel ha sido destruido. Curtido en tantas batallas, cual Quijote el Padre de Chile no se amedrenta. Juzga pacificado el Arauco, y cree que enfrenta una asonada local. Envía una nota a Juan Gómez de Almagro para que se le reúna en Tucapel el día de navidad con algún contingente de caballería, y parte a la lid con poco más de cincuenta cristianos y dos mil indios amigos. La providencia siempre le ha socorrido: ¿por qué dudar esta vez?
Todo comienza por una petición del Cabildo de Santiago en 1733, en que solicita a Su Majestad el Rey Felipe V la instalación en Chile de una casa de acuñación de monedas. Frente a la demora de la respuesta, Francisco García Huidobro, comerciante peninsular avecindado en Santiago, solicitó en 1741 al rey de España permiso para instalar una fábrica de monedas y así solucionar el problema de creación de circulante, que se producía cuando se atrasaba el envío de monedas desde Perú donde existía
Juan Ladrillero (Moguer, Huelva 1505 – Concepción, Chile 1574) fue un piloto, cosmógrafo y teniente de gobernador español; considerado, después de Fernando de Magallanes, como el otro descubridor del estrecho de Magallanes; siendo el primero en navegarlo en ambos sentidos.

