El 23 de febrero de 1554, hace 472 se produjo la batalla Marihueñu en las cercanías de Lota, fue una gran derrota en que casi pierde
Patrimonio Hispano: Al son de Nuestras Músicas
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Autor: Marcelo de la Puebla, destacado músico chileno, extracto de su capitulo para el libro «Cartas hispanistas al Rey de España«. |
Amigo lector, si hablo en primera persona es porque lo que leerás aquí brota del recuerdo de vivencias personales. Este es un manifiesto en defensa de nuestros sones y cantares; tanto “los de aquí” como “los de allá”. A través de los siguientes testimonios de vida, quiero evocar la increíble historia de nuestras músicas, su incomparable riqueza, su proyección universal, así como su gran poder aglutinador, propiciador tal vez de nuestra futura reunificación. Es también un agradecido homenaje a aquellos maestros, ilustres y desconocidos, doctos y populares, que determinaron mi devenir de guitarrista patiperro.
Los pueblos hispanos han sabido crear un arte musical de tan sabia elaboración y profundidad del alma, que posee una inigualable capacidad para expresar todos los sentimientos humanos: religiosos y profanos, serenos o pasionales.
Pero, sobre todo es un extraordinario derroche de alegría, irresistible sabrosura y sublime belleza. Y a pesar de todas las desgracias, no existe el tenebrismo en nuestra cultura; hasta lo más terrible es trascendido por el arte en una tragedia que se canta y se baila.
La nueva canción Chilena
Muchas letras evocaban al “sueño de Bolívar”, un supuesto proyecto de unión “latinoamericana”. Yo aún no sabía que aquel endiosado “libertador” fue precisamente uno de los principales culpables de nuestra desunión y ruina. Ese extraño hispanismo sin España era, no obstante, un profundo y sincero sentimiento de pertenencia a la misma comunidad de destino. Y fueron muchas las declaraciones de amor a la Patria Grande como aquellos versos de Isabel Parra que dicen “América del sur eternamente, te declaro mi amor públicamente” y la cueca de su madre que así
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Esta fecha se conmemora por segundo año consecutivo, pero en esta oportunidad en la figura del Alonso de Ercilla, autor de «La Araucana». De este modo, Hispanismo Chile y el Centro Indiano de Cultura y Pensamiento, prepararon el acto que contó con la presencia del ex Cónsul de Chile en España, Don Rodrigo Quiroga, así como de varios amigos y simpatizantes del hispanismo, en el acto se leyeron breves discursos, algunos fragmentos del poema. En la ocasión el ex diplomático, tuvo la oportunidad de expresar su admiración por Alonso de Ercilla y relató los diversos homenajes que realizó en su honor en España así como anécdotas del lugar donde reposan sus restos.
Doña Ana María de Loyola Coya Inca era hija de la princesa








Hace 420 años zarpó del puerto de Valparaíso una expedición con Gabriel de Castilla a la cabeza en

Al finalizar ese su desempeño militar fue reconocido y recompensado con minas de plata en el cerro de Porco (Potosí), y tierras en el valle de la Canela (Charcas). Cercana a esta encomienda estaba la parcela asignada a la viuda de un militar, Inés Suárez, con quien estableció un vínculo íntimo, a pesar de estar casado en España.
Llegan noticias inesperadas. Alonso Corona, jefe de la guarnición de Purén, advierte sobre un inminente levantamiento de los indios, y pronto los chasquis informan que Tucapel ha sido destruido. Curtido en tantas batallas, cual Quijote el Padre de Chile no se amedrenta. Juzga pacificado el Arauco, y cree que enfrenta una asonada local. Envía una nota a Juan Gómez de Almagro para que se le reúna en Tucapel el día de navidad con algún contingente de caballería, y parte a la lid con poco más de cincuenta cristianos y dos mil indios amigos. La providencia siempre le ha socorrido: ¿por qué dudar esta vez?